
Si las citas online ya eran lo bastante complicadas, los estafadores han encontrado nuevas formas de convertir un simple match en una auténtica pesadilla.
Un hombre de Irlanda del Norte compartió recientemente su experiencia después de que un match aparentemente normal en Tinder terminara convirtiéndose en un intento de chantaje online.
Un hombre de 35 años de Irlanda del Norte tuvo el valor de contar públicamente su historia después de ser víctima de una estafa de sextorsión en Tinder el mes pasado.
Según explicó a los medios, tras hacer match con la otra persona, la conversación pasó rápidamente a WhatsApp, donde el estafador fue ganándose su confianza durante varios días. Después, lo animó a participar en una videollamada íntima.
Apenas unos minutos después de terminar la llamada, la víctima recibió una grabación de la videollamada junto con un mensaje amenazante: "Dime, ¿lo comparto o lo borro?", además de instrucciones sobre cómo podía "resolver la situación".
"Al principio entré un poco en pánico porque, obviamente, nadie quiere que un vídeo así llegue a sus amigos o familiares", explicó la víctima.
Su historia sirve como recordatorio de que las estafas en aplicaciones de citas son cada vez más sofisticadas. Los delincuentes combinan ingeniería social, manipulación emocional e información personal disponible públicamente para presionar a sus víctimas.
Una de las lecciones más importantes que deja este caso es que los extorsionadores suelen apoyarse mucho más en el miedo que en acciones reales.
Tras recibir las amenazas, el hombre decidió no responder al estafador y bloqueó la cuenta. También publicó un aviso en Facebook para advertir a sus amigos y familiares por si recibían mensajes o solicitudes sospechosas.
Según las informaciones publicadas, el delincuente volvió a contactar con él desde otro número y le envió capturas de pantalla que aparentemente mostraban cómo el vídeo íntimo había sido enviado a personas de su entorno.
Sin embargo, cuando la víctima contactó con varias de las personas que aparecían en esas capturas, ninguna confirmó haber recibido el vídeo.
Este incidente pone de manifiesto una táctica habitual en las estafas de sextorsión: convencer a la víctima de que el daño ya está hecho, aunque en realidad no sea cierto.
Al crear una sensación de urgencia y pánico, los delincuentes esperan que la víctima actúe antes de comprobar si las amenazas son reales.
Su reacción demuestra por qué el consejo más importante en estas situaciones es no entrar en pánico. Aunque cada caso es diferente, dedicar unos minutos a evaluar la situación, conservar las pruebas y verificar las afirmaciones del estafador puede impedir que los delincuentes utilicen el miedo para tomar el control.
Aunque este caso comenzó en Tinder, la sextorsión no se limita a las aplicaciones de citas. Este delito también puede implicar falsos intereses románticos, exparejas que amenazan con compartir contenido privado o incluso correos electrónicos fraudulentos en los que un supuesto hacker afirma disponer de material comprometedor de la víctima.
Todas estas estafas tienen algo en común: utilizan el miedo y la amenaza de hacer pública información íntima para manipular a las víctimas y conseguir que envíen dinero o accedan a las exigencias de los delincuentes.
Un ataque de este tipo suele seguir este patrón:
En muchos casos, los delincuentes exigen dinero. En otros, simplemente buscan ejercer control sobre la víctima o preparar nuevas estafas.
Por desgracia, pagar rara vez resuelve el problema. Una vez que la víctima cede, los estafadores suelen exigir más dinero o lanzar nuevas amenazas.
Una de las razones por las que estas estafas resultan tan convincentes es que los delincuentes recopilan información de los perfiles de sus víctimas en redes sociales.
Los perfiles públicos de Facebook, las cuentas de Instagram, los perfiles de LinkedIn y otras fuentes online pueden revelar familiares, amigos, empleadores, números de teléfono e intereses personales.
Con toda esa información, los estafadores pueden crear amenazas altamente personalizadas. Aunque en realidad no tengan acceso a tu lista de contactos, mencionar el nombre de un familiar o mostrar capturas de pantalla de tus perfiles puede hacer que la amenaza parezca completamente real.
Por eso, limitar la cantidad de información personal que compartes públicamente puede reducir tu exposición a este tipo de estafas.
Si algo te parece demasiado rápido o demasiado bueno para ser verdad, confía en tu instinto.
Según la Internet Watch Foundation (IWF), el año pasado un número récord de menores de 18 años en el Reino Unido buscó ayuda tras sufrir casos de sextorsión online.
La Policía de Irlanda del Norte advierte de que este delito puede afectar a cualquier persona, aunque muchas de las víctimas que denuncian estos casos son hombres jóvenes de entre 15 y 23 años.
La magnitud del problema podría ser incluso mayor de lo que reflejan las cifras oficiales. Joanne Barnes, directora ejecutiva de Nexus, una organización que apoya a víctimas de violencia doméstica y abuso sexual, afirmó que cada mes se denuncian a la policía alrededor de 45 casos de sextorsión, aunque en determinados periodos esa cifra puede aumentar hasta aproximadamente 70 casos.
Los expertos creen que muchos incidentes nunca llegan a denunciarse porque las víctimas sienten vergüenza, culpa o miedo a ser juzgadas.
Si eres padre, madre o tutor, es importante saber que esta amenaza no afecta únicamente a quienes utilizan aplicaciones de citas. Los delincuentes también suelen dirigirse a menores a través de redes sociales, plataformas de videojuegos y aplicaciones de mensajería, utilizando identidades falsas y técnicas de manipulación para conseguir imágenes o vídeos comprometidos antes de comenzar el chantaje.
Ya hemos explicado anteriormente qué hacer si tu hijo se convierte en víctima de una estafa de sextorsión y cómo responder con calma y ofrecerle apoyo durante una situación que puede resultar muy angustiante. Puedes leer nuestra guía aquí.
También te recomendamos conocer la historia de Ayleen Charlotte, una de las víctimas que aparece en el documental The Tinder Swindler, disponible en Netflix.
Si te conviertes en objetivo de un intento de sextorsión:
Como hemos mencionado anteriormente, enviar dinero no garantiza que las amenazas vayan a detenerse. En muchos casos, solo anima a los delincuentes a exigir más dinero.
Bloquea al estafador y evita volver a contactar con él.
Haz capturas de pantalla de los mensajes, nombres de usuario, perfiles y solicitudes de pago. Estas pruebas pueden ser importantes cuando denuncies el incidente.
Informa a la plataforma donde tuvo lugar la interacción y ponte en contacto con las autoridades competentes de tu país.
Reduce la visibilidad de tu lista de amigos, tus vínculos familiares y tu información personal en todas tus redes sociales.
La mejor defensa es la prevención.
Piensa antes de compartir información. Sé prudente al revelar datos personales, contenido íntimo o cualquier información que pueda utilizarse en tu contra.
Da por hecho que los delincuentes pueden investigar sobre ti. Los perfiles públicos en redes sociales suelen proporcionar información suficiente para personalizar una estafa y hacerla mucho más convincente.
Verifica las interacciones sospechosas. Si una conversación avanza demasiado deprisa o te parece manipuladora, detente un momento y analiza la situación antes de continuar.
Deja que la inteligencia artificial juegue a tu favor. Mientras los delincuentes utilizan cada vez más la tecnología para perfeccionar sus estafas, herramientas como Bitdefender Scamio pueden ayudarte a identificar mensajes, perfiles y solicitudes sospechosas antes de que se conviertan en un problema.
Ninguna solución de seguridad puede prevenir todas las formas de ingeniería social. Sin embargo, herramientas como Bitdefender Digital Identity Protection pueden ayudarte a identificar información personal expuesta que los delincuentes podrían utilizar para personalizar sus amenazas. Además, una solución de seguridad integral puede bloquear intentos de phishing y prevenir el compromiso de cuentas, dos factores que suelen desempeñar un papel importante en las estafas de sextorsión.
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Alina is a history buff passionate about cybersecurity and anything sci-fi, advocating Bitdefender technologies and solutions. She spends most of her time between her two feline friends and traveling.
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